María la Baja

Es la sede del Festival Nacional del Bullerengue. Por su cercanía al agua es una zona propicia para la agricultura y la ganadería con grandes recursos hidráulicos gracias a la Ciénaga de María La Baja, una de las más grandes de Colombia. Su gran riqueza ha hecho que este Municipio de Los Montes de María sea reconocido como la despensa agrícola de Bolívar.

Atractivos Turisticos:

  • Ciénaga Grande de María la Baja,
  • Represa de San José del Playón
  • Corregimiento de Camarón
  • Corregimiento de Mampujan; tejedoras premio nacional de paz.
  • Volcán del Flamenco

 

Rutas turísticas:

La ruta del sol en María la baja ofrece un recorrido por dos horas en la ciénaga, avistamiento de aves y parada en el volcán del flamenco.

Ruta festiva:

Actualmente se realiza cada año alrededor de las fiestas de la Inmaculada Concepción de María 8 de diciembre, el Festival Nacional del Bullerengue, la cual es una de las representaciones artísticas culturales que caracterizan a los marialabajenses, dicho evento es organizado principalmente por la Fundación Festival Nacional del Bullerengue FUFENAB, la administración municipal de turno y cuenta con apoyo de la Gobernación de Bolívar- Icultur.

A pesar de que los ritmos tradicionales de la costa se aprenden, estos no se enseñaban, solo hasta hace algunos años con la creación de festivales y escuelas de música tradicional en algunos pueblos como Ovejas y Sucre, se están implementando algunas metodologías occidentales, tomadas de la educación formal escolarizada. Según las viejas cantadoras y tamboreros, ellos aprendieron con un familiar muy cercano o un amigo, que a su vez aprendió de otro familiar u otro amigo, por eso podemos ver que estos músicos son fruto de una larga herencia musical, donde esta se socializa constantemente. El bullerengue surge con la venida de los esclavos a Cartagena de Indias, los cuales utilizaban tambores hembra y llamador, las mujeres utilizaban polleronas. Por medio de esta bulla de tambores y palmas también celebraban su libertad como esclavos.

Cantadoras, bailadoras y tamboreros nunca dejan de aprender y solo cuando son veteranos son realmente reconocidos dentro de la comunidad como buenos bullerengueros. Durante sus visitas a otros pueblos y hoy en día en la participación a festivales, estos personajes aprenden cantos, versos, pasos, golpes de tambor, conocen a cantadoras, bailadoras y tamboreros de los cuales aprenden viendo; en ningún momento un tamborero “veterano” va a pedir a otro tamborero que le enseñe un toque, ellos los aprenden y para esto utilizan el término coger, los tamboreros, las cantadoras y bailadoras se cogen los golpes, los cantos y los pasos de otras personas.

El bullerengue se convirtió para estas nuevas comunidades en la música festiva por excelencia, con esta amenizaban sus reuniones y las celebraciones del calendario santoral popular, realizaban fiestas de bullerengue durante las celebraciones de san Juan, san Pedro y san Pablo (24 y 29 de junio) y luego desde la celebración de santa Catalina (25 de noviembre), la Inmaculada Concepción de María (8 de diciembre), al 25 de diciembre, muchas veces las fiestas seguían hasta el 6 de enero.

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